lunes, 2 de abril de 2018

Firepower - Judas Priest (2018)





Rob Halford: voz

Glenn Tipton: guitarra eléctrica

Richie Faulkner: guitarra eléctrica

Ian Hill: bajo

Scott Travis: batería

Aquí tenemos el décimo octavo disco del sacerdote, cifra al alcance de muy pocas bandas. Y al alcance aún de menos bandas, poder presumir de una discografía rayando a semejante nivel. Excepto el lejano Point Of Entry y el prescindible Demolition, no se me ocurre ningún disco de esta genial banda que no haya estado a la altura de su historia. 


Y Firepower, lejos de ser un disco para salir al paso y cumplir expediente, me parece un compendio de las grandes virtudes de esta banda, luchando contra viento y marea, ya que la edad de sus miembros contradice completamente el resultado que plasman en sus canciones. Es alucinante lo que han hecho y siguen haciendo. Intentaré ser imparcial, cosa muy difícil ante una de mis bandas favoritas, que escucho desde hace más de 20 años.

La primera escucha enseguida me dijo que este disco no estaba a la altura de su predecesor, RoS. Pero para nada significa que Firepower no sea un buen álbum. (En mi opinión, RoS dejó un listón sorprendentemente alto a unas alturas en las que nadie se espera que los Judas se saquen semejante disco de la manga). 

Pero esta primera escucha también me reveló algunas de las grandes virtudes que esta banda sigue conservando: para empezar, el extraordinario trabajo de ese monstruo a las baquetas llamado Scott Travis. A falta de solos de guitarra imposibles, que marcaron una época y un género, la banda ha sacado músculo a través de su ya histórico batería (ya son 28 añitos aporreando para el sacerdote). Pero no sólo mamporros tiene este álbum, el Dios Incombustible Halford sigue manteniendo un nivel vocal asombroso, sobrehumano, para un abuelete de 67 años. Seguro que hay muchos filtros y trucos de estudio, pero detrás de todo eso hay un tipo con un talento prodigioso. Y entrando en la parte instrumental, aclarar que el bueno de Ian Hill sigue siendo el eterno bajista, el complemento perfecto que sirve de enlace entre Travis y los hachas. Y de estos últimos, decir que tiene mucho mérito el acoplamiento de Faulkner a una banda tan, tan curtida. De Tipton, qué decir, un señor al que sólo la enfermedad ha podido jubilarle y que ha peleado durante 10 años contra ella por seguir a toda costa en activo. A pesar de todo, su genio creativo se nota y el álbum conserva una buena colección de riffs marca de la casa y el nivel general en este sentido es bastante aceptable, recordando en ocasiones a esos Judas que en los 80 nos dejaban pasmados con Defender of the Faith y Ram It Down.

La producción, como suele ocurrir con los Judas, es impecable y se distingue nítidamente cada instrumento, notando algo más de protagonismo de Ian Hill de lo habitual, sobre todo en cortes como END. Buen trabajo del productor, con el que no colaboraban desde Ram It Down. A destacar los pasajes más acústicos, en los que se han sacado melodías muy pegadizas que aún consiguen poner los pelos como escarpias.

Y esa es una gran virtud de este álbum: que no pretenden emular la potencia de tiempos pasados y combinan sabiamente temas muy poderosos como Firepower o Lightning Strike con otros muy melódicos y accesibles, haciendo de éste un disco variado y que entra bien desde el principio.
Analizaré primero los cortes que me han parecido más destacables:

Firepower, en el que la banda se sacude de encima 20 o 30 años, con un Travis enorme a las baquetas, una buena colección de riffs marca de la casa y Halford partiéndose el pecho. Me flipa que este señor aún consiga sacarse de las entrañas ciertos agudos. Un tema de corte claramente speed. 



Lightning Strike, con la categoría de himno, es uno de los puntos fuertes del disco y la banda acertó al presentarlo de los primeros. Es de los que creo que deberían pasar al set list de la banda y será de los que los fans corearán en directo.



Evil Never Dies, aunque de entrada baja el nivel de potencia y de épica de los dos anteriores, tiene una buena colección de riffs y de grititos de Halford. Me encanta la parte central instrumental, en la que predomina el bajo más de lo habitual en la banda.

Children of the Sun, aunque el tema en general es bastante normalito no puedo dejar pasar el pasaje instrumental central. Me encanta la nitidez de las guitarras con ese eco de fondo, acoplado a la entonación de Halford, que para cortes lentos como éste sigue manteniendo su capacidad de siempre inalterada en los tonos medios.

Guardians, genial ese inicio de piano, de esas melodías que consiguen poner los pelos de punta y que demuestran que Judas sigue teniendo algo más que potencia y riffs en pasajes puntuales. Y muy apropiada su unión con Rising from Ruins. Siguen sabiendo componer piezas muy curradas y pegadizas. Ésta en concreto me suena al estilo del Nostradamus, dentro de sus buenos temas, que los tuvo. Épica, histórica, con un perfecto manejo de los tempos y con riffs muy aceptables.

El resto de cortes, aunque no los destaque, creo que mantienen bastante bien el tipo y siempre cuentan con pasajes bastante brillantes, ya sea por los duelos de hachas, el nivel vocal de Halford o por ser bastante pegadizos. Alguno de ellos podría haber entrado como cara B.

Never The Heroes, tiene un estribillo muy coreable, me encanta ese Fight! muy manowariano J.

Flame Thrower, de corte pesado y lento, nos regala eso sí a un Halford muy entregado.

Spectre, aunque sea de inicio prescindible, atesora una parte instrumental muy decente, me cuesta descartarla.

Traitors Gate cuenta con buenos pasajes de guitarra acústica y es un corte bien estructurado, y aunque a priori no se le puede poner pegas le falta tal vez más gancho.

No Surrender, personalmente no me entra. Es un medio tiempo que no me acaba de enganchar, pero no puedo negar que tiene buenos riffs. Me suena algo comercial.

Lone Wolf, al igual que el anterior, parece un poco de relleno, posiblemente podrían haber prescindido de él. Tiran de oficio y técnicamente no se puede poner pegas, pero le falta… vida, chispa. Suena a “tengo que completar el álbum y no sé qué meter”. Es de esos cortes que darían la razón a KK Downing cuando declaró que la banda estaba perdiendo gas y que las cosas no se estaban haciendo bien. Tal vez sería un buen momento para que, rencillas aparte, KK Downing reingresara en la banda.

Sea of Red, es un medio tiempo largo que empieza con una parte acústica y es un corte claramente para lucimiento de Halford. No está mal, pero es una pena que no hayan cerrado con algún corte rápido, de esos que te dejan flipando y esperando que empiece la gira.

Resumiendo, un álbum muy decente y que en general pasa muy bien el corte. Atesora las virtudes de la banda, que no sólo son riffs vertiginosos y rock duro. No olvidemos sus inicios y discos como Rockarolla, Sad Wings of Destiny o Sin After Sin, que marcaron una época y no precisamente por su ritmo endiablado.
Es una gran noticia que la banda aún se anime a sacar álbumes y es un mérito increíble. Una hoja de servicios intachable y al alcance de muy, muy pocos. 

Gracias, Sacerdote, por mantener tan alta la fe de tus fieles. Por siempre.


Canciones:
«Firepower»                     3:27
«Lightning Strike»           3:29
«Evil Never Dies»            4:23
«Never the Heroes»          4:23
«Necromancer»                3:33
«Children of the Sun»      4:00
«Guardians»                     1:06
«Rising from Ruins»        5:23
«Flame Thrower»            4:34
«Spectre»                         4:25
«Traitors Gate»                5:43
«No Surrender»               2:54
«Lone Wolf»                   5:09
«Sea of Red»                   5:51
 



domingo, 25 de marzo de 2018

Saratoga ,24 Marzo 2018, Madrid, La Riviera

Corría el año 2002 y pasaba yo mis imberbes años de estudiante universitario en Salamanca descubriendo a grandes pasos bandas de heavy metal y acudiendo a los conciertos que se daban de vez en cuando en las salas más alternativas de la ciudad. No recuerdo como cayó en mis manos el trabajo de una banda de la que conocía algunos temas anteriores y que resultaban cuando menos interesantes. Pero el salto cualitativo de este nuevo cd era a todas luces imponente: velocidad, sonido, potencia, temazos, voz, instrumentos… todo rallaba a un nivel absolutamente espectacular. Quemaba el cd de escucharlo una vez tras otra y no dejaba de preguntarme como ese material de una banda española podía salir por los gastados altavoces de mi amado radiocasete. Aprovechando la visita de mi gran amigo Eliween (nombre en clave) y coincidiendo con el concierto de dicha banda en la ciudad charra, nos aventuramos a las primeras filas del mismo para disfrutar como enanos de como aquellas bestias del directo reproducían con más calidad y potencia aún si cabe el sonido que habían reflejado en los surcos de esa obra inmortal del heavy metal español.  Aquella banda era Saratoga y aquel disco se titulaba Agotarás. Más de quince años más tarde, vuelvo a encontrarme cara a cara con tres de aquellos cuatro musicazos para comprobar que el tiempo se ha detenido en aquellas notas que marcaron parte de mi pasado y presente en cuanto a música se refiere. 


La gira que rememora los 25 años de carrera de la banda y los 15 de la edición del Agotarás ha recorrido varias ciudades y países con gran éxito, y ayer se ponía la página final de la fiesta en la capital y casa de estos madrileños. Se conocía de antemano que iban a tocar el disco entero y en el mismo orden, pero se desconocía qué temas del resto de su carrera iban a tocar o que sorpresas nos depararían.


Con un lleno absoluto de la Riviera la expectación por ver como Tete Novoa iba a ser capaz de defender todos los temas que en su día bordó el maestro Leo “La Bestia” Jiménez era mayúscula. Y con decir que durante la gala nadie se acordó del bueno de Leo, creo que queda todo dicho. Este muchacho está tocado por los dioses del Valhalla, no sólo tiene un chorro de voz como pocas veces he podido disfrutar sino que su actitud sobre las tablas es de un auténtico “disfrutador” del heavy metal, transmite esa pasión que sólo la gente que lo que hace lo hace de corazón es capaz de dar.
Sale toda la banda y comienza la fiesta. Lamentablemente la voz de Tete no se escucha muy alta en los primeros temas, y añadido a que toda la sala cantaba las canciones a un volumen estruendoso, hizo que en al principio escuchásemos más al clamor de la masa que a la voz del líder de ceremonias. Cosa que, inevitablemente para las gargantas del respetable, pasó factura, y es que unos temas tan agudos y de los que te sabes todo de “pe a pa” te dejan afónico a la primera de cambio y se notó en el resto de vociferaciones posteriores.
El inicio del concierto con Con mano izquierda, Tras las rejas, A morir y Las puertas del cielo significaba muchos temazos y muy seguidos, demasiado bueno para empezar un concierto, pero estos chicos iban a tope desde el principio. La máquina del pródigo Dani a la batería, que no ha perdido nada de su técnica y pegada, el espectacular Nico al bajo (para mí el que más me gusta de la banda), que tocó hasta con el pie y la lengua, el también regresado Jero a la guitarra, clavando sus solos y la nueva bestia de Tete como líder de una banda que se atesora como compacta y con un nivel técnico muy bueno forman un cuarteto impresionante.



El chorro de voz de Tete era lo más destacado, sin lugar a dudas. Al final de cada estrofa siempre caía un grito descomunalmente alto, prolongado y agudo, incluso a veces con guturales. Estaba desbocado, fuera de sí, este concierto era su consagración, su momento, y nadie se lo puede ya arrebatar.
Seguía el recital con algunos temas ligeramente menos espectaculares que los del comienzo, pero no por ello faltos de calidad. Tete, muy comunicativo entre las canciones, nos presentó El gran cazador con un alegato a favor de los animales y en contra de las matanzas de toros; en Mercenario habló en contra los asesinatos de seres humanos y más concretamente de niños; y en Parte de mí, que dedicó al  guitarrista de su otra banda en solitario, nos hizo encender el móvil para crear un cielo estrellado en el que cada uno de nosotros recordásemos a algún ser perdido. Ha sido la primera vez que veo a un cantante llorar en medio de una canción y a varios hombres hechos y derechos abatidos entre el público por el sentimiento de un tema.
El disco va llegando a su final y en el tema Resurrección Tete se encarama a la barra de las palmeras y dirige al respetable a su antojo, no para de correr, moverse e interactuar con sus compañeros y con el público, es un portento físico el muchacho. Acaban con Ratas, uno de mis temas preferidos y del que os dejo un extracto.

 

Terminado el magnífico primer tramo del concierto, nos amenizan con una sintonía del eterno Antonio Vivaldi, la cual acompaña a un vídeo en el que se muestran las carátulas de todos los discos que ha generado Saratoga en sus 25 años de vida. Después, el típico jueguecito de hacer cantar al público por sectores, que personalmente preferiría que fuese rellenado con un tema, pero bueno, lo estábamos pasando todos en grande. Durante la cita todos los músicos fueron ovacionados, y contaron con sus respectivos momentos de lucimiento personal con unos solos fantásticos.
Tocaba el turno para tocar una canción por disco, y empezando por el primer corte del primer redondo de la banda arremetieron con Grita, Perro Traidor y Vientos de Guerra. Con estas dos últimas la sala se vino totalmente arriba, hubo confeti y ambientazo, aunque visto objetivamente es raro el ambiente tan festivo teniendo en cuenta el contenido poco amistoso de las letras.
Siguieron con una estupenda Maldito corazón del Clan de la lucha, y sorpresivamente se dejaron en el tintero los discos Tierra de Lobos y Némesis, sus motivos tendrán, quizá no son obras que recuerden con mucho agrado.


 


 Legaba un momento especial para Tete, en el que recordaba como entrar en la banda en el disco VII cambió su vida para siempre y lo dio todo con la interpretación del Vuelo del Halcón, No sufriré jamás por ti y Como el viento, de su último disco, con el que han vuelto a reenganchar a muchos fans.
Presentaron a todo su staff, desde managers a pipas y técnicos y se acordaron de todos aquellos integrantes del grupo que han pasado por sus filas y ya no están, un bonito gesto (hubiese sido la bomba algún invitado, pero está claro que estos cuatro chicos son el presente y futuro de la banda, y reunir a todos lo que han pasado por el grupo en un sólo concierto sería un poco excesivo). Pero el miembro más importante de Saratoga y de cualquier grupo, nos recordaron, somos nosotros, gastando nuestro dinero en entradas y discos y apoyando una música que sin el empujón de otros grandes elementos, necesita del trabajo de la hormiguita para triunfar, y el fan es parte importante de la ecuación: si lo cuidas y le das calidad, nunca te abandonará. Esta noche lo dimos todo, hubo hermandad, buen rollo y cada uno de nosotros hizo un viaje al pasado a través del metal, dejándonos todo en cada tema en 2 horas que se pasaron volando.


 Grabaron varias partes del concierto y al final se fotografiaron con unos globos con las fechas 15-25, con el Fear of the Dark de fondo. Todo muy festivo-emotivo y muy muy heavy. El “fuera de control” de Tete se marcó un Bobby Blitz y se lanzó al público y se mezcló con todos nosotros, recibiendo un baño de agradecimiento por esta noche inolvidable que nos hizo recordar una obra maestra del heavy metal en español y constatar que aquí se pueden hacer grandes trabajos de vez en cuando. Y hacer a la gente tocar el cielo de vez en cuando.

martes, 6 de febrero de 2018

Libro: "Metallica. Back to the Front"


Siguiendo con el largo título del libro : "30º aniversario de Master o Puppets. La historia visual autorizada del álbum y la gira Master of Puppets", es un ingente compendio de fotografías (unas 2000) y experiencias que refleja en sus casi 300 páginas y en gran formato lo que era esta mítica banda en su momento de apogeo artístico y de cómo un grupo de chavales tan normales como tú y como yo llegaron a convertirse en los artistas más conocidos del heavy metal mundial gracias a su irrepetible y magna obra: Master of Puppets. Una historia de constancia, lucha, borracheras, penurias, pizza fría, compañerismo, cercanía a los fans....que forjaron la familia Metallica, en la que cada uno de sus componentes, ya fuera instrumentista, pipa o mánager era un miembro más que remaba a la par y con la misma fuerza que el resto para llegar a la meta de la conquista del mundo musical más duro.



 

La primera parte del libro está minuciosa y emotívamente escrita por Matt Taylor y detalla las últimas horas del viaje que costó la vida al bajista Cliff Burton, cortando de raíz la ascendente y exitosa carrera de uno de los mejores bajistas que el metal haya conocido. 
A continuación el relato da paso a una mezcla de fotos y comentarios de miembros de la familia Metallica y fans que relatan todo el proceso de composición y gira del Master, y todas las aventuras y desventuras que hacen ver desde un punto de vista humano, que todas las estrellas son de carne y hueso, han pasado hambre,frío, alegrías y penas, y que con talento y tesón se puede llegar a triunfar en la música y en la vida. Por destacar algúnos pasajes: la vida en el Cerrito (la casa/estudio/comuna donde pasaron sus mejores años), la gira con Ozzy (donde tenían prohibido darle alcohol), la rotura de brazo de James haciendo skate, la madre de Kirk preparando comida para la crew, o las múltiples muestras de cercanía y cariño de la banda con sus fans como el propio Kirk intercambiando material friki de cómics con un seguidor. Me ha llamado la atención lo tímido que es James Hetfield, cuya segura apariencia en el escenario y fotos poco tiene que ver con la persona tras los focos.

 

 

Todo el mundo coincide en la persona tan especial que era Cliff Burton a todos los niveles, y el libro concluye con una emotiva despedida del padre de éste, manteniendo viva la llama de su apellido con la banda. Actualmente la gente le enseña tatuajes de su hijo o le dicen que tocan el bajo gracias a su influencia, sobran las palabras.
En conclusión, tomo recomendable para los muy muy fans del grupo que quieran descubrir la cara más normal de estos chicos normales que lograron cosas extraordinarias creando una música extarordinaria.

                               El entrañable Ray Burton nos muestra orgulloso su ejemplar.

martes, 23 de enero de 2018

Arch Enemy en Madrid (Sala La Riviera) - 20 Enero 2018

Muy buenas de nuevo, metal bros!!

Aquí traigo fresquita una larga y extensa crónica del último concierto de Arch Enemy en la capital estatal. Esta vez no viene acompañado de material gráfico, porque literalmente me presenté allí con lo puesto.

Aunque después del conci me han dicho que estaba todo vendido yo vi muchísimo espacio. No sé si será por tema de seguridad, pero la verdad es que no daba la sensación de ser un llenazo. 

 

Bueno, vamos al tema. Por un lado me han preguntado sobre la comparación entre la queridísima Angela Gossow, anterior vocalista y la no menos impresionante Alissa White-Gluz. Yo debo ser de la vieja escuela ya, porque aunque ambas rayan a un nivel brutal, pero Angela siempre será Angela jeje. De todas formas, Alissa es ya la que centra las miradas de todos. Si Michael Amott lleva al grupo en todos los temas, Alissa hace lo mismo con el público, de forma que todos nos sentimos pequeños miembros de Arch Enemy en algún momento.

Está claro que estando al nivel que están Alissa ha cubierto el hueco de Angela de la mejor forma posible. Espero que tengamos “frontwoman” para rato porque la banda descarga en ella toda la rabia de los temas. No veo mejor relevo para Angela. Sobresaliente para la canadiense.

Entrando en el desarrollo del concierto, he de indicar que hasta que no tocaron el brutal “The Race”, el sonido no estuvo del todo ajustado y la gente estaba más preocupada de grabar con los móviles que de conectar con la música. The Race ha sido el mayor punto de inflexión que recuerdo recientemente en un concierto. A partir de este tema el conci sólo fue hacia arriba, más y más. Aquello no lo paró nadie.

Comenzó el espectáculo con la intro Set Flame to the Night. Puesta en escena espectacular para tratarse de Arch Enemy. Las bandas cada vez cuidan más los efectos de luces y la combinación entre banda y técnico nos hizo disfrutar de un juego muy interesante. Tras la intro Alissa sale en tromba con Ravenous del disco Wages of Sin. Sinceramente no me lo esperaba. Tal vez porque ni había mirado nada del setlist que estaban usando.

Salvo por un sonido demasiado descompensado, la voz de Alissa estaba baja, el bajo demasiado alto, no pudimos disfrutar en pleno de las luchas épicas entre Mr. Amott y Jeff Loomis. Vaya par de hachas. Con estos dos no se puede fallar.

¡Hello Madrid! Grita Alissa en el tempo lento del tema para seguir dándolo todo. Ya veréis que el setlist se compone en más de la mitad de temas de los dos últimos discos en los que ha estado ya al frente Alissa, así que escuchar este Ravenous cantado a tan mala uva fue algo muy gratificante.

Cambiamos un poco de registro y vamos con Stolen Life, tema que aunque no lo parezca supone un respiro y la gente corea a tramos. Otro punto a señalar del público que siempre he visto con Arch Enemy. Muy pocos pogos, jaja. Con lo que me gusta, cuesta encontrarlos. Y hay temas que ni tocados por Slayer darían para soltar tanta energía, pero si sois de ver los concis tranquilos, os aseguro que podéis hacerlo perfectamente a 4m del escenario porque la gente va muy tranquila, demasiado a veces para mi gusto XD.

Y aquí es cuando la liamos. Siento repetirlo de nuevo: The Race, vaya temazo, vaya rabia, rapidez, caña de la buena. Como sonó en directo, mil veces mejor que el disco aunque cueste creerlo. Porque la banda lo dio todo, eso en el disco no se puede ver. Esa Alissa aumentando el ki como si se tratara de Vegeta transformándose en Super Saiyan. Lo mejor con diferencia. Sólo por un tema tocado así en directo se puede uno permitir pagar la mitad de la entrada.





Seguimos con War Eternal, con el sonido perfecto ya. Ya habíamos disfrutado en The Race con Daniel Erlandsson a la batería, que no dejaría de llevar el ritmo hasta el final. Cada vez más conjuntado con Sharlee D'Angelo al bajo. Una base muy potente, que le da mucha fuerza a los temas, en esa mezcla de melodía y brutalidad tan característica de Arch Enemy. Se había puesto el nivel muy alto, pero a partir de aquí ya no bajó. La gente comenzaba a conectar, se veían caras de felicidad, gente asintiendo, bailes metaleros, si, algún día os contaré lo que es eso de combinar los movimientos más flower power de Woodstock en un conci de este tipo. Se notaba que hacía tiempo que no iba a uno ja ja.

Todos gritando: ¡Remember who you are!, que bien conjuntado. Amott y Lomis a lo suyo, impecables, sonido limpio, felicidad en sus riffs y punteos y Alissa en perfecta comunión. La base parece sólida lo que augura muy buen futuro a la banda.

Y cuando ya habíamos “recordado quienes somos”, tocó otra de los grandes momentos. Uno de mis temas preferidos de la banda, tal vez no del todo el público, pero si mío: My Apocalypse. Poco que decir, que estuvo a la altura de las expectativas, que en este tema Daniel Erlandsson se luce aunque no por rapidez o técnica, sino porque el tema es suyo por entero.

Continuamos sin descanso con Blood in the Water y yo acordándome de lo que es que un concierto te enganche y la banda transmita y el público conecte. Cosa muy curiosa que ocurre a veces cuando hay gente que transmite un mensaje. Y he de decir que aunque el grupo me gusta bastante esa conexión no siempre ocurre. Arch Enemy lo logró el pasado viernes ante las palmeras de la Sala La Rievera. Si, esa de las “fucking palms”.

Tras la sangre en el agua, damos paso a No More Regrets, un tema que no está en mi top, pero como os digo entre los discos War Eternal y el último objeto de presentación: Will to Power, salieron más de la mitad de los temas del setlist. Yo creo que este tema se caerá de un futuro setlist. Aunque no hay nada que objetar a su ejecución. Y estábamos tan enganchados que solo un pufo nos hubiera hecho bajar del tren.

Seguimos con la intro melódica de You Will Know My Name, este fue el tema donde ya me rompí la voz sin yo saberlo. Aun lo estoy pagando. También sufro las consecuencias del headbanging provocado entre otros por temas como Bloodstained Cross. Tengo que meter una rutina de ejercicio para el headbanging intenso en la zona posterior del cuello jaja.



A continuación se nos vino uno de los temas más interesantes por composición y letra: The Eagle Flies Alone. Os recomiendo ver el videoclip de este tema muy del gusto de la banda y de Alissa. Coreamos parte del estribillo todos juntos ¡forever!. Pura melodía. Y seguimos con más melodía. Un descanso merecido para la balada, si, la balada del último disco: Reason to Believe. Alissa trató de sacar todos los registros de su poderosa voz. El resultado muy potente, haciendo muchas variaciones con registros diferentes al tema del disco. No sé por qué me da, que se va a quedar en el setlist por mucho tiempo. La verdad que sonó espectacular y da un respiro al personal. Es el momento del lucimiento vocal de Alissa y por eso creo que lo mantendrán.

Y claro nos recuperamos de tanta melodía con caña de la buena: As the Pages Burn. Y después otra grata sorpresa: Dead Bury Their Dead. Una sonrisa de oreja a oreja, el grupo vuelve a sonar extremadamente potente, con mucha rabia. Esa mezcla tan dulce y brutal. Gran lucimiento para D'Angelo y un cada vez más crecido Daniel Erlandsson aporreando de lo lindo. Un tema con reminiscencias de puro black metal en los riffs y un bajo y una batería muy muy potentes, que para mi gusto fue lo mejor después del soberbio “The Race”.

No menciono el nivel al que rayan Amott y Loomis, porque es como cuestionar el baloncesto de Michael Jordan. Simplemente están a un nivel tan alto, que das por sentado que siempre lo van a hacer de 10. Sólo te fijas de verdad si alguno flojea. Yo no detecté tal caso.

Y cuando yo esperaba mucho más, un tema triste para mí: We Will Rise, triste porque marca que el concierto está en su última fase. El tema que sacó a Arch Enemy a una mayor luz, con sus detractores y sus amantes. El tema que Angela vociferó en todo el planeta para hacer a la banda cada vez más grande, y que se cumple a pies juntillas. Ya no es un futuro, They will no trise, They have risen. “Anything I want to be”, cada frase caló hondo en todo el respetable, de los cuales por la encuesta que hizo Alissa casi la mitad eran novatos a la hora de disfrutar de la banda sueca.

Pero triste porque ya solo quedaba el bis, y yo sabía que poco o nada me iban a conceder de discazos como Rise The Tyrant, pero está claro que la banda apuesta por sus últimos Long Play.

Bonito juego de luces para lucimiento de Loomis bajo un foco que giraba a la velocidad de sus riffs, y enlazamos con Avalanche y Snow Bound para relajarnos e ir poniendo en calma nuestro cuerpo y asimilar la despedida. Muy bien elegidas estas notas tristes que claman a un adiós, esperemos que a un hasta pronto. Que por cierto se confirma con la presencia de la banda este verano en Madrid en el Download Festival.

Y tras casi echar la lagrimilla una bofetada contra la sensiblería: Nemesis. Con la voz rota cantamos: ¡United we stand, we stand!, como dirían mis queridos Overkill y su estrofa más consabida al mejor estilo de los tres mosqueteros:

One for all, all for one
We are strong, we are one
One for all, all for one
We are one, Nemesis!

¡We are Nemesis, copón! Que rabia en cada letra para mirar a Mr. Amott, Alissa, Loomis, D'Angelo y Erlandsson agradeciendo su esfuerzo.

Sigue amando a tu Archi Enemigo

sábado, 6 de enero de 2018

Libro: "Metal extremo 2: Crónicas del abismo (2011-2016)"



Segunda parte de la magna obra del autor sobre las ramas más duras del metal, pero de estructura diferente al primer tomo.
Consta, en primer lugar, de una serie de charlas y conferencias que aún no habían sido editadas en papel y que habían sido expuestas por el autor en diferentes eventos, siempre tratando el metal como un arte de vanguardia y con ánimo de acercarlo al gran público. Fenomenales las referentes al satanismo, las guerras y lo gore, todos ellos temas recurrentes de la música oscura, pero crudamente mundanos y creados por la mente humana.
La segunda parte del libro (y donde cae la calidad del mismo) es un compendio por estilos y años de los trabajos que se han publicado del 2011 al 2016, pero con comentarios poco elaborados y un desarrollo poco exhaustivo, apenas detallado y con frases muy genéricas, y que no animan en exceso a adentrarse en las obras o nuevos grupos que propone, cosa que no ocurría con su primera "enciclopedia". No es que no se agradezca el que nos acerque a un gran número de bandas y discos, pero la forma rápida y poco profunda de cada trabajo comentado no atrae de la misma forma que el desarrollo más exhaustivo e histórico con que trató el tema anteriormente.
Aún así, desde esta humilde tribuna, un gran aplauso por la valentía y el esfuerzo de lanzar este libro sobre un tema tan alejado de los gustos del mercado y del público generalista.

lunes, 1 de enero de 2018

Veggie-Metal



Aquí os dejo una lista de algunos artistas que abrazan el vegetarismo o veganismo, todos ellos mantienen una buena forma física, lucidez mental y su capacidad artística sigue intacta, ¡lo verde Rocks!:

Bill Ward y Geezer Butler (Black Sabbath), Alissa White-Gluz, Angela Gossow y Michael Amott  (Arch Enemy), Jukka Nevalainen (Nightwish), Dirk Verbeuren (Megadeth), Serj Tankian (SOAD), John Campbell y Chris Adler (Lambof God), Kirk Hammet (Metallica), Attila Csihar (Mayhem), Bill Steer (Carcass), Devin Townsend (D. T. Project), Heaven Shall Burn, Mille Petrozza (Kreator), Barney Greenway (Napalm Death), Tom C. Warrior (Celtic Frost), Rob Zombie, Derrick Green (Sepultura), Steve Vai, etc.

 Camiseta "Vegan" que lució el tito Mille en Madrid

Muerte en sus letras, no en sus platos.


Discos octubre a diciembre 2017

Un original en cd (Rainbow) y cosas que debería haber sacado antes. El último de In Flames, curioso, sonido muy moderno, más entretenido que sus últimas obras, pero alejado de sus clásicos.