Siguiendo con el largo título del libro : "30º aniversario de Master o Puppets. La historia visual autorizada del álbum y la gira Master of Puppets", es un ingente compendio de fotografías (unas 2000) y experiencias que refleja en sus casi 300 páginas y en gran formato lo que era esta mítica banda en su momento de apogeo artístico y de cómo un grupo de chavales tan normales como tú y como yo llegaron a convertirse en los artistas más conocidos del heavy metal mundial gracias a su irrepetible y magna obra: Master of Puppets. Una historia de constancia, lucha, borracheras, penurias, pizza fría, compañerismo, cercanía a los fans....que forjaron la familia Metallica, en la que cada uno de sus componentes, ya fuera instrumentista, pipa o mánager era un miembro más que remaba a la par y con la misma fuerza que el resto para llegar a la meta de la conquista del mundo musical más duro.
La primera parte del libro está minuciosa y emotívamente escrita por Matt Taylor y detalla las últimas horas del viaje que costó la vida al bajista Cliff Burton, cortando de raíz la ascendente y exitosa carrera de uno de los mejores bajistas que el metal haya conocido.
A continuación el relato da paso a una mezcla de fotos y comentarios de miembros de la familia Metallica y fans que relatan todo el proceso de composición y gira del Master, y todas las aventuras y desventuras que hacen ver desde un punto de vista humano, que todas las estrellas son de carne y hueso, han pasado hambre,frío, alegrías y penas, y que con talento y tesón se puede llegar a triunfar en la música y en la vida. Por destacar algúnos pasajes: la vida en el Cerrito (la casa/estudio/comuna donde pasaron sus mejores años), la gira con Ozzy (donde tenían prohibido darle alcohol), la rotura de brazo de James haciendo skate, la madre de Kirk preparando comida para la crew, o las múltiples muestras de cercanía y cariño de la banda con sus fans como el propio Kirk intercambiando material friki de cómics con un seguidor. Me ha llamado la atención lo tímido que es James Hetfield, cuya segura apariencia en el escenario y fotos poco tiene que ver con la persona tras los focos.
Todo el mundo coincide en la persona tan especial que era Cliff Burton a todos los niveles, y el libro concluye con una emotiva despedida del padre de éste, manteniendo viva la llama de su apellido con la banda. Actualmente la gente le enseña tatuajes de su hijo o le dicen que tocan el bajo gracias a su influencia, sobran las palabras.
En conclusión, tomo recomendable para los muy muy fans del grupo que quieran descubrir la cara más normal de estos chicos normales que lograron cosas extraordinarias creando una música extarordinaria.
El entrañable Ray Burton nos muestra orgulloso su ejemplar.
Segunda parte de la magna obra del autor sobre las ramas más duras del metal, pero de estructura diferente al primer tomo.
Consta, en primer lugar, de una serie de charlas y conferencias que aún no habían sido editadas en papel y que habían sido expuestas por el autor en diferentes eventos, siempre tratando el metal como un arte de vanguardia y con ánimo de acercarlo al gran público. Fenomenales las referentes al satanismo, las guerras y lo gore, todos ellos temas recurrentes de la música oscura, pero crudamente mundanos y creados por la mente humana.
La segunda parte del libro (y donde cae la calidad del mismo) es un compendio por estilos y años de los trabajos que se han publicado del 2011 al 2016, pero con comentarios poco elaborados y un desarrollo poco exhaustivo, apenas detallado y con frases muy genéricas, y que no animan en exceso a adentrarse en las obras o nuevos grupos que propone, cosa que no ocurría con su primera "enciclopedia". No es que no se agradezca el que nos acerque a un gran número de bandas y discos, pero la forma rápida y poco profunda de cada trabajo comentado no atrae de la misma forma que el desarrollo más exhaustivo e histórico con que trató el tema anteriormente.
Aún así, desde esta humilde tribuna, un gran aplauso por la valentía y el esfuerzo de lanzar este libro sobre un tema tan alejado de los gustos del mercado y del público generalista.
Aquí os dejo una lista de algunos artistas que abrazan el vegetarismo o veganismo, todos ellos mantienen una buena forma física, lucidez mental y su capacidad artística sigue intacta, ¡lo verde Rocks!:
Bill Ward y Geezer Butler (Black Sabbath), Alissa White-Gluz, Angela Gossow y Michael Amott (Arch Enemy), Jukka Nevalainen (Nightwish), Dirk Verbeuren (Megadeth), Serj Tankian (SOAD), John Campbell y Chris Adler (Lambof God), Kirk Hammet (Metallica), Attila Csihar (Mayhem), Bill Steer (Carcass), Devin Townsend (D. T. Project), Heaven Shall Burn, Mille Petrozza (Kreator), Barney Greenway (Napalm Death), Tom C. Warrior (Celtic Frost), Rob Zombie, Derrick Green (Sepultura), Steve Vai, etc.
Camiseta "Vegan" que lució el tito Mille en Madrid
Un original en cd (Rainbow) y cosas que debería haber sacado antes. El último de In Flames, curioso, sonido muy moderno, más entretenido que sus últimas obras, pero alejado de sus clásicos.
Tenía muchas ganas de presenciar el, para mí, gran evento
musical del año. Una de mis bandas favoritas, que nunca me defraudan en
directo. Pero en esta ocasión, algo impensable hasta hace poco tiempo: sobre el
escenario los más de 30 años de la banda hechos carne, en forma de Andi,
Michael y Kai Hansen juntos.
Una reunión histórica en forma de 3 horazas de concierto, un
set list muy extenso, el mayor recinto en el que ha tocado Helloween en España,
iluminación y escenografía a lo grande… Vamos, un verdadero salto de calidad de
los germanos. La cosa prometía y no era para menos: lleno absoluto en el WeZink
Center (casi 15.000 gargantas). NO CABÍA UN ALMA MÁS.
Un servidor los tuvo que ver en grada (no esperaba tanta
aceptación y me confié con las entradas). Por un lado, me perdí la esencia de
vivirlo en pista, pero por otro, en las alturas pude presenciar la apoteosis
hecha concierto. Los propios Helloween sabían lo que se jugaban en esta cita:
Madrid era el lugar elegido para la grabación de su DVD que editarán en breve.
Eso significaba dar el 120% ante el despliegue de cámaras que había montado.
Y sin duda, puedo decir que lo que vivimos esa noche merece
ser plasmado en un compacto y pasar a la posteridad. He visto a Helloween 6 ó 7
veces y ésta ha dejado pequeñas a las anteriores. Toda la banda fue una máquina
perfectamente engrasada. El concierto era complejo, enrevesado. Muchas
canciones y muchas combinaciones, solos de Deris, Kiske o Hansen, pero también
colaboraciones, sorpresas, canciones cantadas a dúo y una buena sincronización
entre todos los miembros de la banda.
Quién nos iba a decir que estos dos tipos podrían estar tan
a gusto juntos en el escenario. No era paripé ni apariencia, realmente las
viejas rencillas han quedado atrás. ¿Por qué ir cada uno por su lado, cuando en
esta banda hay sitio para todos? Los dos rayaron a un nivel excelente. Deris (y
no lo digo yo sólo) cantó mejor de lo que lo ha hecho en años, llegando a unos
agudos que otras veces no le oí alcanzar. Estuvo espléndido, dicharachero y
animado como siempre, metiéndose en el bolsillo al público. Sin duda, el eterno
maestro de ceremonias, “a perfect gentleman”. Kiske, en cambio, no tiene ese
don de gentes, pero resultó un tipo muy entrañable, que se abrió al público
(curiosa su propia comparación con el bueno de Rob Halford, físicamente, jeje).
A nivel vocal, sobresaliente. De hecho, sonó tan bien que no pude evitar pensar
en las polémicas habidas en anteriores conciertos de la gira (Kiske tuvo que
hacer playback en algunas canciones, debido a una afección en las cuerdas
vocales y ante la decisión de la banda de no cancelar conciertos y defraudar a
los fans). No sé si en el WeZink le hizo falta esto. Tampoco me importa,
demasiado están dando de sí unos músicos que ya hace tiempo que pasaron los 50
tacos. Por otro lado, también es cierto que Deris cantó más tiempo y que Hansen
le ayudó en algunos temas.
Respecto a este último, Hansen, lo clavó. Sigue teniendo unos
registros vocales que le permitieron defender un disco (el primero de la banda)
bastante difícil. Y así lo hizo en el medley de Starlight / Ride the Sky /
Judas. Un tipo capaz de llenar el escenario él sólo. En la guitarra estuvo
impecable también, es una pena que su Gamma Ray se esté desinflando con los
años…
En cuanto al set list, impecable respecto a la parte clásica,
cayeron todos los esperados de los Keeper I y II, así como del Walls of Jerico.
Respecto a la etapa de Deris, sigo pensando que no explotan lo que tienen.
Canciones como If I Could Fly, Waiting For The Thunder, sobran completamente. Y
respecto a Are You Metal… la verdad, el7 Sinners tiene temazos mucho mejores y nunca los tocan. La sorpresa
agradable para mí fue disfrutar de varias del Master of the Rings, muy poco
habituales.
Como notas curiosas, aparte de la potente escenografía, la
inclusión de vídeos animados con dos nuevas mascotas, Seth y Doc, para dar
tiempo a los cambios necesarios entre temas.
O el solo de batería de Löble, en homenaje al fallecido
Ingo, interpretando un solo de éste (que nos retransmitieron previamente en las
pantallas) y clavándolo milimétricamente.
O… Andi y Michael, sentados ante el público para interpretar
Forever And One en versión acústica, a la perfección.
O también, Kiske, Deris y Hansen interpretando juntos How Many
Tears.
Como bises, un auténtico lujo: Eagle Fly Free, Keeper of the
Seven Keys, Future World y I Want Out.
Y ya para cerrar, lluvia de globos y de confeti mientras la
banda, haciendo piña, se despide del respetable después de una tremenda
descarga metalera.
Conclusiones:
- - Sin duda, los 50 euros mejor invertidos en una
entrada. No me importa haber partido mi puente a la mitad y venir deprisa y
corriendo desde Valladolid.
--Estado de forma impecable de todos y cada uno. Espero
que la garganta de Kiske aguante lo que queda por venir.
- -
Una reunión histórica e impensable, que eleva a
Helloween a un nuevo estatus, capaz de llenar un pabellón semejante.
- -
Un DVD que se editará en breve y quién sabe… tal
vez graben un disco de estudio. ¿Podría ser una formación definitiva?
SET-LIST:
Halloween(with
Michael Kiske & Andi Deris)
Dr. Stein (with Michael Kiske & Andi Deris)
I'm Alive (with Michael Kiske)
If I Could Fly (with Andi Deris)
Are You Metal? (with Andi Deris)
Rise and Fall (with Michael Kiske)
Waiting for the Thunder (with Andi Deris)
Perfect Gentleman (with Michael Kiske & Andi Deris)
Starlight / Ride the Sky / Judas (with Kai Hansen)
Heavy Metal (Is the Law)(with Kai Hansen)
Forever and One (Neverland) (with Michael Kiske & Andi
Deris)
A Tale That Wasn't Right (with Michael Kiske)
I Can (with Andi Deris)
Drum Solo (Dani Löble live & Ingo Schwichtenberg
recorded video)
Livin' Ain't No Crime (with Michael Kiske) (partial)
A Little Time (with Michael Kiske)
Why? (with Andi Deris)
Sole Survivor (with Andi Deris)
Power (with Andi Deris)
How Many Tears (with Andi Deris, Michael… more )
Encore:
Invitation
Eagle Fly Free (with Michael Kiske)
Keeper of the Seven Keys (with Michael Kiske & Andi
Deris)
Aquí os dejo la colabración de nuestro, desde hoy, corresponsal Torri. Enhorabuena por la crónica y bienvenido al barco :)).
Gira aniversario de The Crimson Idol, donde tocaron el álbum al
completo, mientras proyectaban escenas de la vida de Jonathan Steel (la
idea es que se edite la película en blu-ray y el disco sea la banda
sonora de la misma). Lo tocaron del tirón y sonó espectacular, aunque
Blackie estuvo muy serio y concentrado en el escenario. Al terminar The
Crimson Idol, empezaron con los bises, y ahí es cuando Blackie se vino
arriba. LOVE Machine, Wild Child, Golgotha y I wanna be somebody sonaron
de escándalo. Blackie en mejor forma física que otras veces y
vocalmente muy superior.
Esta vez sí pudimos disfrutar de
una gran comunión banda/público, tras la agridulce actuación que vivimos de los
Alter Bridge este verano en Barcelona, donde la banda lo dio todo, pero el
público no acompañó. En la Riviera la variopinta masa sí que coreó, saltó,
jaleó y disfrutó e hizo disfrutar a la banda y eso es lo que hace que una
actuación perdure en la memoria. Eso y las circunstancias que la rodean, pues
en nuestro caso tuvimos el hándicap de que Cris no se encontraba en plenitud de
facultades físicas e hizo un gran esfuerzo para asistir al concierto y aguantar
las 2 horas de recital como pudo, cosa que recordaremos y que hará este momento
más único, gracias campeona ;).
Aún recuerdo la primera vez que
vi a Alter Bridge, precisamente en La Riviera. Era una banda que me era prácticamente
desconocida y que me cautivó por la calidad de su directo y de sus dos figuras a la
voz y guitarra. Con los años he ido ahondando en su discografía y cada vez me
han ido atrapando más y más hasta el punto de convertirse en una de los grupos
más recurrentes en mi día a día. Las ganas de ver de nuevo a este combo han ido
en aumento y cada vez descubro nuevos matices en sus temas y en su evolución
como músicos.
Ya metidos en lo que fue el concierto
cabe destacar sobre manera al, ya dentro de poco legendario, Myles Kennedy,
cuyo manejo de la voz es tan desbordante que sólo cabe rendirse y disfrutar de
uno de los mejores cantantes que podemos escuchar hoy en día en el panorama metalero,
tan saturado de voces guturales y rasgadas, que se agradece la suave y
cristalina por momentos y potente y rabiosa cuando debe, voz con mayúsculas de
este genio. No sólo domina con perfección sus cuerdas vocales sino que su
técnica guitarrística ha mejorado considerablemente en cuanto a solos y
protagonismo en el escenario, dejando a veces relegado, por increíble que
parezca, al técnico y carismático Mark Tremonti a un segundo plano a la hora de
ejecutar ciertas partes instrumentales. Sus múltiples colaboraciones con Slash
parece que están teniendo su fruto en el manejo de las 6 cuerdas. De Tremonti
poco que descubrir, aporta esa variedad de riffs poderosos y metaleros,
arpegios mágicos y sugerentes, punteos técnicos y melodiosos en una amalgama de
sonidos que encajan a la perfección en la propuesta que la banda nos ofrece en
la que se mezclan las canciones más duras con las baladas más erizantes pero
siempre con un gusto por la melodía y un equilibrio en las partes fuera de toda
duda.
Respecto a la base rítmica es
donde la banda presenta a sus componentes más flojos, sobre todo a la batería,
pero no es de extrañar tras ver el peso de sus dos grande figuras.
Aunque venían presentando su
último disco The Last Hero, sólo cayeron tres canciones de ésta obra, y
es que siendo sinceros, su últimos trabajos adolecen de la regularidad que
tenían sus dos primeras obras y podemos rescatar temas sueltos en vez de escuchar discos perfectos de principio a fin.
Como punto negativo de la cita, queda
evidente la cuidada y a veces recargada producción (de mano de Michael Baskette) de sus trabajos de estudio, en
las que las múltiples capas vocales que se escuchan en cd son imposibles de
reproducir en directo, por lo que los coros que se realizan en las tablas quedan
insuficientes para plasmar el sonido original de las canciones. También hubo al
principio de la actuación un sonido algo deficiente, siendo demasiado grave, y
cuando se mejoró se produjo una caída del mismo, que fue amenizada con un acústico
y jocoso Highway to Hell cantado entre el público y Myles Kennedy. El
espectáculo, porque no decirlo, muy soso en cuanto a luces y elementos, una
banda de este tirón ya debe ofrecer algo más currado visualmente.
Los temas que más me llegaron
fueron las baladas acústicas (con esa triada formada por Watch over you, In
loving memory y Broken wings, que te deja totalmente ñoño para el resto de la
semana), y los más duros Metalingus (Momentazo
Slipknot al hacer agacharse a todo el público para saltar a la vez en el estribillo), Ties that bind y Cry of Achilles que
centrifugaron a todo el público y que no
tienen nada que envidiar a canciones de bandas del panorama puramente heavy. También destacó Waters Rising cantado por Tremonti, que lo dio
todo a las voces.
Como punto gracioso, alguien del público le lanzó una trompeta de juguete a Mylles, y éste se partió la caja, ya que reconoció que de pequeño tocaba éste instrumento.
Ahora que parece que habrá que
esperar un tiempo hasta volver a verlos en directo, me tomaré el interés de
hacerme con las obras individuales de Kennedy y Tremonti, ya que hay mucha tela
que cortar por parte de estos artistas
que están subiendo merecidamente como la espuma en ventas por su calidad sobre los
escenarios.